General Electric Power Controls anunció ayer al comité de empresa
su decisión de cerrar la planta de Sant Vicenç de Castellet (Barcelona),
donde actualmente trabajan 135 personas. El sindicato CCOO rechaza
totalmente el cierre de la factoría y denuncia que se trata de una
deslocalización , ya que no existen causas objetivas que justifiquen la
decisión y, además, la empresa tiene beneficios.
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