Vecinos del ensanche de Vallecas denuncian que
llevan cinco años soportando importantes problemas de convivencia y de
deficiencias constructivas en las promociones del Ivima y la EMVS.
Drogas, peleas, ruido nocturno, ocupaciones, grietas, vigas oxidadas...
La lista es muy extensa.
"Cuando entramos hace cinco años nos dijeron que estas eran
viviendas protegidas. Pero ¿quién nos protege?", comenta Enrique (nombre
ficticio), un vecino de la mancomunidad de la calle embalse del Vellón
que sufre la actitud de los inquilinos de los pisos de realojo del Iris
del bloque de enfrente. A todas horas, pero, sobre todo, por las noches,
ven cómo la zona peatonal delante de su bloque se convierte en un
espacio donde la gente bebe alcohol en la calle, cantan por la
noche, conducen coches y minimotos, hay reyertas y se trabaja la
chatarra y la venta de frutas. "Cuando les decimos algo nos
dicen que si queremos dormir que nos vayamos a La Moraleja. Nos amenazan
y tenemos miedo. Llamamos a la policía municipal y, cuando vienen, a
veces, ni se bajan del coche", continúa.Los afectados, a través de la asociación vecinal, han elevado una petición, secundada por cientos de firmas, al Ayuntamiento, la Comunidad y la Delegación del Gobierno. Están a la espera de respuesta. Madridiario consultó a las dos primeras administraciones a principios de agosto y aún no ha obtenido respuesta al respecto.
Pero no es el único frente que tienen abierto. Han elevado decenas de quejas a la EMVS y el Ivima por las deficiencias constructivas y los problemas de seguridad de los edificios donde les tocó un piso hace apenas un lustro. "Las vigas de hierro ya están oxidadas, hay grietas en las paredes que están mal aisladas, el aire acondicionado no tiene desagües y la estructura del edificio ha quedado afectada por las humedades, los garajes no cumplen la normativa... Nos dicen que no hay presupuesto para nada y esperan que asumamos nosotros todos los gastos de rehabilitación, cuando esto es culpa de una pésima construcción", comenta María, presidenta de uno de los bloques. Esta comunidad es una, pero no la única, que ha llevado a las administraciones a juicio.
La asociación de vecinos del PAU de Vallecas considera que las instituciones no han dado una respuesta satisfactoria a las reclamaciones de los vecinos, a pesar de que se constituyó una comisión integrada por el Ivima, la EMVS y la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid para "el tratamiento integral y continuo de los problemas que padecen estas comunidades". Señalan que las obras referidas en dicha comisión para estos bloques no se han acometido. Según la asociación, "la adjudicación de viviendas debe ir más allá de la entrega de llaves de un piso que, no lo olvidemos, es protegido y, en el caso del régimen de alquiler, propiedad de dichas instituciones" y, por tanto, que "deben responsabilizarse de sus propiedades y de sus inquilinos".
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