El Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) de entidades de crédito,
de bancos, cajas de ahorros y cooperativas, podrá comprar deuda pública a
partir de ahora, en virtud de la autorización concedida por el
Ministerio de Economía y Hacienda.
Expertos consultados por Europa Press explicaron que esta
autorización permitirá al FGD obtener rendimientos en este mercado de
renta fija sin necesidad de que un intermediario participe en la
operativa.
Tras el informe favorable del Banco de España y de la norma que
delega competencias en la dirección general del Tesoro, el fondo de
garantía de depósitos único cuenta ya con la condición de titular de
cuenta en el mercado de deuda pública de anotaciones.
El FGD fruto de la fusión de los tres anteriores solo podrá
invertir su patrimonio no comprometido en un mercado lo suficientemente
amplio y profundo para no tener pérdidas en el momento en que deba
vender las obligaciones adquiridas para hacer frente a hipotéticos
pagos.
El Gobierno fusionó el pasado mes de octubre los fondos de
garantía de depósitos existentes en uno solo para que absorba las
eventuales pérdidas futuras que podrían registrarse en el sector
financiero, con el fin último de que el contribuyente no asuma la carga
ni se aumente el déficit.
Este FGD, que se nutre de las aportaciones de las entidades
financieras, va a proveer al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria
(FROB), organismo dependiente del Banco de España, ante las pérdidas
netas potenciales que puedan acontecer en el proceso de
reestructuración.
El FGD compatibiliza esta función con la de garantizar los ahorros
de los españoles a razón de 100.000 euros por depositante y entidad
financiera. El fondo cuenta con un patrimonio neto de unos 6.600
millones de euros y recibirá aportaciones anuales por importe de 850
millones, según los cálculos del Gobierno.
La oportunidad de la medida se justifica porque el Gobierno
percibe la posibilidad de que la reestructuración genere pérdidas tras
la intervención de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), lo que
podría tener efectos sobre el déficit público.
El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez,
ha reconocido que la inyección de 2.800 millones de euros públicos en
la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) para reforzar su solvencia
podría no recuperarse. La caja alicantina, intervenida por el supervisor
el pasado mes de julio, está en proceso de adjudicación.
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