Moriremos y punto
Un decreto aprobado por la Comisión Europea, y que ha pasado
desapercibido entre toda la avalancha de información generada por el
terremoto, tsunami y posterior accidente nuclear japoneses, ha elevado
las tasas máximas de radiactividad permitidas por la UE en los alimentos
procedentes de Japón hasta tres veces sobre lo que era legal antes de
la fuga nuclear de Fukushima.
http://www.vidasostenible.org/observatorio/f2_final.asp?idinforme=2277
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