Como he dicho antes, el modelo chino se trata de un proceso de
crecimiento absolutamente ineficiente, despilfarrador de energía y
recursos, muy contaminante y destructor del medio-ambiente, así como
promotor de la corrupción, del endeudamiento y la desigualdad social, como
era el sistema productivo español del "milagro de 1998-2008", y
sobretodo y en primer lugar insostenible, y que presenta signos claros
de agotamiento, aunque es probable que aún el gobierno chino intente
algo parecido a un "estímulo" no parece que le quede ningún "as" que
emplear, pues el modelo está agotado y sin ninguna justificación
socio-económica y ha perdido ya el "fuelle" del crédito masivo y del
sector exterior, como he descrito ampliamente en el artículo

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