El avilesino Diego Heres, de 35 años, se vio en la calle después de pasar ocho en la Marina
El mensaje de Diego Heres, que estas noches de diciembre duerme bajo el techo del gijonés Albergue Covadonga, puede resultar incómodo para algunos, a él no se le escapa, pero es el que es: «Esto no es caridad. Esto es algo a lo que yo tengo derecho porque, durante el tiempo en el que trabajé, lo pagué con mis impuestos. Es algo que pagamos entre todos. Y dormir en un albergue en los tiempos que corren ya no es algo tan infrecuente ni supone ser un fracasado».
El mensaje de este avilesino de 35 años es que, «tal y como está el panorama, las instituciones sociales deben adaptarse a los tiempos. Porque esto ya no son los años ochenta, cuando el que llegaba al albergue, a lo mejor, era alguien complemente excluido y desarraigado. Aquí hay mucha gente que busca trabajo y no puede ser que la cena sea a las ocho y media, por ejemplo, y la comida a la una, cuando todavía hay mucha actividad comercial en la calle. Los horarios no son productivos, de una vida de hoy».
Es el caso de este exmilitar que no tiene un empleo, precisa, porque aún no gana un salario, «pero sí una actividad profesional»: intenta vender calderas de biomasa tras contactar con un empresario del sector.
Es la travesía del desierto de un joven que pasó su juventud en la Marina, «un chollo para un veinteañero que podía viajar por todo el mundo. Con 24 años te dicen que te vas a Brasil y encima te pagan y no puedes pedir más». Pero que, cuando cambió de década, se planteó que no era ese el rumbo definitivo que quería imprimirle a su vida. «Llega un momento que eso te cansa. Estás ocho años en un barco y compruebas que eso, en tierra firme, no sirve para nada».
Así que regresó a Avilés, donde se enroló en el negocio de uno de sus hermanos, «asuntos inmobiliarios, barrabasadas urbanísticas con empresas ficticias en terrenos públicos» en los que Diego hizo de «hombre de paja» y firmaba lo que le mandaban.
«En esa época, tenía un buen coche, un apartamento en Salinas y cien euros para gastar por la noche. Mi hermano me hizo entender que aprovechaba recovecos legales, que hacía ingeniería fiscal, y al principio todo fue bien, pero ahora tengo un pufo con Hacienda de 700.000 euros y de 3.000 con la Seguridad Social».
Y así, cuenta, «traicionado» por su propio hermano, llegó Diego al albergue, según su propio testimonio. Un lugar «donde mucha gente no puede dormir». Él no. Él se adaptó enseguida, acostumbrado como estaba a compartir camarote. Y de ahí es de donde ahora intenta salir, sabiendo como sabe que «de cada nómina que supere los 600 euros, quitarán el 20%».
«Tampoco hay relación» con el resto de sus hermanos, por lo que, cuando conoció a una gijonesa de la que se enamoró, tuvo «una familia durante cuatro años». Hasta que se acabó.
«En esa época, estuve un año limpiando aulas en un colegio, haciendo una sustitución, poniendo baldosas como peón» y, al final, «en paro y viviendo dos meses en una habitación alquilada», relata su navegación este afiliado a UPyD decidido a «impulsar las energías renovables en Asturias y desarrollar la industria local».
«No quiero ganar dinero. Siempre he sido muy austero. No tengo un duro, pero es lo único que me falta. El que es pobre es mi hermano, que lo único que tiene es dinero».
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Por cierto, su ex-novia ha contestado en un comentario del periódico
Conociendo de muy buena tinta a esta persona que relata su vida como si de una novela se tratara,he de decir que son ciertas todas las cosas que dice,pero se le escapan otras cuantas, que siendo tan legal e impoluto con su conciencia deberia relatar.Es cierto que trabajo en todo lo dicho, tambien es cierto que ninguno de esos trabajos los busco el , se los puse en bandeja ya que yo soy la gijonesa de la que supuestamente se enamoro......cosa que hoy en dia no tengo clara,los quince dias que vivio en una pension fueron abonados por mi, al igual que el 1º mes de habitacion. Vivio durante casi 5 años comiendo la sopa boba ya que lo que ganaba se iba junto con mas dinero que yo ponia encima para pagar varios de sus pufos, durante su convivencia a mi lado no le falto que comer,que vestir ni ninguno de sus caprichos que son varios.Y que ahora se presente aqui como una persona honesta y victima de la politica y la sociedad deja mucho que desear, si quiere contar que cuente toda la verdad, cierto es que su hermano es tela marinera pero el vivio a cuerpo de Rey sabiendo que no era legal lo que hacia asi que es tan berdugo como el hermano, y si hay victimas en esta historia no es el, si no quien va dejando por el camino despues de llenar sus cabezas de pajaros como hizo conmigo.Diego gallu o lo cuentas todo o mejor te mantienenes callado que en boca cerrada no entran moscas.
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